Creando historias
- Laura Calle

- 23 nov 2020
- 3 Min. de lectura
“Un hombre es siempre un cuenta cuentos; vive rodeado de sus historias y de las historias de lo demás; ve todo lo que le ocurre a través de ellas, e intenta vivir su vida como si estuviera contando un cuento”
Jean-Paul Sartre
Cuando construimos historias ponemos nuestra imaginación y creatividad a trabajar, las historias nos permiten conectarnos con nuestro propio interior, en ellas podemos ver reflejados algunos de los aspectos de nuestra personalidad, tales como: nuestros miedos, necesidades o deseos más profundos; las historias nos ayudan a expresarnos y a encontrar nuevos significados a las vivencias y experiencias propias.
Para la siguiente actividad necesitaremos hojas blancas o cartulinas (como prefieras), regla, tijeras, colbón, marcadores o lápices de todos los colores, y sobre todo, mucha pero mucha creatividad porque deberás elegir seis imágenes para ilustrar en cada cara del cubo, estas figuras pueden ser, por ejemplo, un árbol, una manzana, una mariposa, una nube, la luna y el sol, puedes elegir las que más te gusten.
Primer paso, en una hoja blanca trazaremos con ayuda de nuestra regla y lápiz un molde para formar un cubo, así como aparece en la imagen de la izquierda.
Segundo paso, mi recomendación es que, antes de recortar y comenzar a armarlo, dibujaremos en cada una de las caras externas las figuras que previamente escogimos, cuidando de que por cada cara sólo haya una ilustración, ya que si comenzamos por armarlo, luego se nos hará muy difícil dibujar sobre este.
Tercer paso, una vez todas las caras de nuestro cubo tienen su ilustración correspondiente deberemos armarlo, para esto tendremos que recortarlo.
Es importante cuidar de no amputar las pestañas, estas nos servirán para poder unir todas las caras y darle forma a nuestro cubo.
Cuarto paso, una vez tenemos nuestro molde recortado y con todas las figuras correspondientes dibujadas, deberemos proceder a armarlo, para ello haremos uso de las pestañas que sobresalen a los lados de cada cuadrado, las doblaremos con cuidado, teniendo en cuenta que la ilustración debe quedar por fuera, no por dentro.

Quinto paso, con un poco de colbón pegaremos cada uno de los lados hasta que nuestro cubo cobre forma, el cual deberá quedar como la imagen que pueden observar a la izquierda del párrafo.
Una vez terminado, podremos empezar a jugar, la propuesta es que cada persona tome su dado y por turnos lo tire, el primero en lanzar deberá identificar la imagen y con esta comenzar una historia. Por ejemplo, yo tiro mi dado, me sale un castillo y doy inicio a la historia con "Érase una vez en el reino muy lejano, un príncipe que vivía en su castillo"
Finalizado el inicio el siguiente participante deberá arrojar su cubo y descubrir con cuál imagen continuará la historia, lo que este añada deberá guardar relación con la primera parte de la historia y al mismo tiempo deberá incluir el elemento que el cubo le ha señalado. Sucesivamente todo participarán y darán forma a una historia con inicio, nudo y desenlace. Es importante que una vez el ejercicio haya terminado entre todos los miembros se pongan de acuerdo para asignarle un nombre a su cuento.
Como pueden ver, entre más cubos construyan, las historias serán más diversas y el juego será más divertido, interesante y desafiante. Espero que les haya gustado y se animen a desarrollarla con sus hijos, hermanos, primos, sobrinos... A mí en lo personal es una técnica que me gusta mucho implementar en el trabajo con niños, a menudo me sorprendo con las historias que encuentro.







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